lunes, 10 de diciembre de 2012


El Charro morado Adventure´s

“Rosariooooo,
Rosarioooooooo, te quierooo,
te quieroooooo… y mucho.

Y aí va, nuestro Charro morado, a cumplir con su obligación en su actual empleo, cuidador de pacientes en la afamada y grandiosa y siempre hermosa clínica HGZ 21 del IMSS. La verdad iba a cuidarla en la casa de la señora, pero…
Muy temprano, el Che Perma, le pidió al Charro el favor de ayudarle a cuidar a su abuelita, radicada en Tepatitlaranch , de entrada al valeroso defensor de los proles no le gustó la idea, pero, los seiscientos pesos por día ofrecidos por el padre del Che-Perma lo convencieron. Le pagaron el camión y para la tarde estaba en la ciudá de Tepa.
            “Vamos a Tepa, tierra soñada…”
            La abuelita, octogenaria con unas mandíbulas feroces, postizas, (don´t be matter) mordió al Charro en más de una ocasión al intentar darle de comer su papilla. Además abusando de su demencia la señora entrada en años y salida en carnes le pasaba la mano por la entre pierna al Charro y le pelaba los ojos. “Hay ten-go unas booo-tas de mi di-fuuun-to…caf, caf, caf… ma-ri-do, pa´mí que sí te que-dan, mi-ji-to”. “¿Nom´bre cómo va usté a creer, doña?” Contestó el galán. “Te las doooooy si te en-cueeee-raaaas, caf, caf, caf”.
El Charro no dijo nada pero prefirió guardar distancia. La anciana, que de estado demencial no era tanta la cosa, lo observó y le dijo: “bueeeee-no te las doy si me en- cueeee-ras”.
La necesidad la maldita necesidad lleva al hombre a cometer actos viles, como robar o incluso matar, en el caso de nuestro Charro, hasta encuerar a la abuelita del Che Perma. ¿Para qué la desnudó el Charro? Pues para cambiarle el pañal ¡Ah! Cochinos léperos, mal pensados…
            Nomás en cuanto la viejita quedó en puro fondo empezó a estornudar  luego vino el moco y después la tos, y más tos, y más tos. ¡Zas empezó a ponerse morada! Y nuestro valiente guapo e inteligente Charro agarró a la anciana y corrió con ella a la yegua Rosita, la montó ( a la yegua) y a galope tendido fue a parar a la clínica HGZ21 del IMSS.  Hasta eso, la recibieron muy amables en urgencias: “¿Dónde le duele? ¿Qué le pasa? ¿Por qué no vino antes? Pase usted acomódese el oxígeno. Ahorita la nebulizamos. ¿Nos permite tomarle exámenes? Esperamos la camilla no le moleste. ¿Quiere algo de cenar…? Soy el Dr. Fulanito y usted cómo se llama longeva señora. Yo soy la enfermera de turno, tengo esta gran sonrisa para usted y espero servirle lo mejor posible, estoy a su servicio, estoy dispuesta al sacrificio con tal de que usted mejore…”
            Yo no sé ustedes lectores pero a mí así me tratan en el IMSS… incrédulos.
            La cosa es que ocho  horas después, y bajo criterio médico de urgencias, es decir; hay cama disponible se hospitaliza, la cabecita blanca terminó en una cama del servicio de medicina interna. Ya con suero y con oxígeno le dijo al Charro:
—Avísales a mis familiares gua-po-te, ándaleeeeee, y tráeme una cobija de la casa… éstas  sábanas están muy fe-de-ra-les y delgaaaaadas.
El Charro, todavía confundido fue a la casa de la señora Rosario, —perdón así se llamaba Rosario—, y tomó una cobija chainita chainita y vuelta a la clínica, gracias a su porte varonil y su rostro de increíble belleza masculina… sí, lo saqué de Kalimán, y qué. Una enfermera le permitió el paso de la cobija a la cama de doña Chayito.
—Costó trabajo pero aí ta´la cobija —dijo el Charro.
            Doña Chayito, se arrebujó en ella y a dormir se ha dicho. El héroe de mil batallas contra la ignorancia se cruzó de brazos, acomodó su sombrero a un costado de la cama y se agenció una silla. Nomás al sentarse empezó a roncar.
            Eran las tres de la madrugada cuando una picazón en la espalda despertó al Charro. Abrió un ojo. A su izquierda la viejecilla roncaba con unas puntas nasales para recibir oxígeno suplementario, una señora gorda a su derecha leía un libro de religión. Frente a él, otros tres enfermos divididos por persianas. Enfermeras iban y venían y la comezón lo empezó a desesperar. El Charro, inició la remolina en la silla, pero fue tal el prurito que se quitó la camisa ante el grito ahogado de la señora gorda con el libro de religiones en la mano.
—¡Me pica me pica quítamelo! —gritó el Charro.
            La señora gorda pegó un alarido: —¡Virgen santa de los aguacates pintos y niños del teletón con la cruz de malta!, es una pinche chinche!
—No la chingue, ¿cómo chinche?
—Pos chinche, pinche Charro chinchento.
—¡Pos chinche a su chinche! —se defendió el Charro.
—Chinche la suya…
            ¿Y la Chinche? Ha de haber muerto por tanto grito.
Bueno, la señora gorda le comentó a la enfermera, la enfermera le avisó al medico interno, el médico interno fue con el chisme con el médico residente, el médico residente fue con el mitote con el médico adscrito, (no lo encontró), bueno, entonces fue a comentárselo a la socialworker. Ésta se trajo dos policías y hasta la calle fue a parar el Charro morado con todo y cobija. La viejita se puso impertinente porque le quitaron a su cuidador y también se la aventaron al Charro con todo y soluciones intravenosas funcionado.
—¡No le quite el suero con eso tiene su viejita, órale chinchentos!
            O.K. Nuestro Charro cogió a la viejita…
O.K. Nuestro Charro agarró a la viejita y se la llevó a atender a una clínica particular. Después el Che Perma y su papá pegaron de graznidos por la cuenta y por ello no le dieron un peso al Charro.
            El defensor de la prole fue a despedirse de Rosario y la anciana cabecita blanca le dijo: —Pa´qué mortificarse Cha-rro. Sí me en-cue-ras te doy las botas de mi di-fuuuuun-to al cabo calzaba igual que tú…

No deje de leer las aventuras del Charro morado en 3D.
Por cierto el Charro se llevó las chinches a la vencindá la Herradura. ¡Qué importa si el Charro está estrenando botas!

lunes, 3 de diciembre de 2012







El rincón bohemio del Bananas.
“El gol más rápido de la historia
lo metió mi hermano El Brochas”.
Bueno esta semanita me tuve que aventar la famosísima película “Alvin y las ardillas”. ¿De qué trata? Pues de tres ardillas que son cantantes. Simón, Teodoro y Alvin. Alguna vez en mi ya lejana, muy lejana juventud tuve la suerte de verlas en una serie animada. En el calan 5. HGC. (González Camarena) Por cierto, mexicano inventor de la televisión a colores, quién al final vendió los derechos a una compañía gringa y con eso se compró el canal 5, y luego televisa se quedó con el canal. Vaya usted a saber el vericueto. Es curioso, pero las dichosas ardillas datan desde los años de 1950. Al mismo tiempo aparecieron las ardillitas de Lalo Guerrero, un chico pocho, que se posicionó muy bien del mercado de canciones infantiles con: Pánfilo Demetrio y Anacleto (Así se llamaban sus ardillas). ¿Quién fue el primero? Sabrá Dios, sin embargo, mientras Dave (El gringo cuida ardillas) grita: ¡Aaaaaaalvín! Lalo Guerrero gritaba: ¡Paaaaaaaaánfilo!
Le dejo a usted tomar la decisión de quién es mejor y quién fue el original.
Tengo un amigo José Cachoj, quien es o era judío, nacido en Israel, en la Franja de Gaza, que alguna vez me contó la difícil de vivir entre balazos y me sentí triste por saber que el ser humano es belicoso por naturaleza. Por cierto que ya estando en México city se volvió al catalocismo, mejor unirte a la mayoría… resulta que si la mujer se siente sobajada en México imagínense entre los judíos donde se le pone al primogénito el agregado “ben” (hijo de…) eso significa. Yo me llamaría, Banana ben Chango. El “Ben” repito es para el primogénito, pero si es mujer el primogénito, nada, no le toca nada, y así sea de 20 hijos solo un varón y éste fuera el último éste se lleva el premio. “Ben” Es decir mi amigo se llama: José ben Cachoj y es el tercero de la familia. Pa´ que no se quejen nuestras viejas de misoginia.
Entre priistas Bella Nieto sería: Enrique ben Montiel ¿y su padrino?… ¡Ay voy mijito guárdame un pedazo de México!
¡Chivas campeón 2012!
¿Ah, no? Sorry.
Por cierto que acaban de aumentar el salario mínimo hasta 63 pesos, Dios santo, 63 pesos, que hacer con 63 pesos. El litro de leche, el kilo de tortilla, el kilo de huevo… y… ¡hasta aí! ¿Cuánto gana un diputado? ¿Un senador? No me vengan a decir que son gente preparada… psssss. Hablando de esto, resulta que la revista The Economits;  dijo que el crecimiento de México va a ser sostenido en los siguientes años, que ya compite en salarios con China y al  unificar ciertos efectos de los salarios México se convierte de ipso facto en atractivo lugar de inversión. The Rise of Mexico. Raza ¿Eso significa que los chinos están tan fregados en salarios como nosotros? Ganan entonces lo equivalente a 63 pesotes mexicanos. “Tienes peso sobre peso aunque no pasen de dos…”
Lo inevitable, Bella Nieto tomó posesión. Calderón ¡Adiós! De la toma de protesta no pienso hablar por una sencilla razón: No me gusta comentar las cosas que son a producto de gallina. Algo sí es seguro, a este muchacho de Peña Nieto, le van a salir canas muy pronto.
Para ese amargo sabor de la toma de protesta me fui al cine a relajarme un ratote con Santos vs la Tetona Mendoza, a recordar aquellos tiempos de la prepa y el humor acido de La Jornada. No queda más que decir: “pe-li-cu-lón, pe-li-cu-lón”. Si usted quiere divertirse pero no le gusta el lenguaje prosaico y vulgar, no vaya, si usted medio masca cultura tampoco, Because, la película parodia por ejemplo: A Clockwork Orange (Naranja Mecánica) 1971, dirigida por Stanley Kubrick, La lista de Schindler, 1993, de Steven Spielberg, Victory ( Escape a la Victoria ) 1981, de John Huston, donde actúan Michael Caine, Sylvester Stallone y Pelé. Habla de las Poquianchis, un grupo de trata de blancas dirigido por mujeres que hicieron su aparición allá por 1964, en san Francisco del Rincón, Guanajuato, y cuya historia fue llevada a la novela por Jorge Ibargüengoitia, en “Las Muertas”; y expuesta en el séptimo arte por el director, Felipe Cazals. ¡Ah y aplica un buen chiste mientras se escucha una canción de Edith Piaf! Además de satirizar nuestro sistema político y a Elba Esther Gordillo entre otros, y por supuesto al Atlas…
Vaya a verla, pero espero no se quede pajareando como muchas parejas que nomás les faltó persignarse ahí.