jueves, 19 de diciembre de 2013








Las aventuras del Charro morado.
Por: Noé Reyes.
¡Ahí viene mi posada!...

Resulta que nuestro feliz y enigmático Charro, se le ocurrió seguir en las manifestaciones contra la venta del petróleo, contra la privatización, que no es privatización porque sólo van a comercializar nuestro petróleo los extranjeros, no, no lo van a quitar. Entienda, no sea tontuelo, esto es como si usted lector tuviera unas 100 hectáreas, herencia de su padre, y no tiene los recursos para hacer producir esa tierra, entonces, en vez de pedir prestamos para aplicarle tecnología  esa tierra, mejor la renta. Y así aquellos que le renten, van a explotarle al máximo su terrenuco y las ganancias por supuesto son para ellos, usted mi querido amigo solo recibirá su renta que le dará alguna entrada extra de dinero, claro. Al final de varios años, cuando su tierra ya no sirva, se marcharan los oportunistas y usted quedará igual o peor porque ya tiene más familia o está más viejo. (En una de esas los oportunistas no se quieren ir). ¡Aguas! Pero no es privatizar, of course not!
     El hecho es que nuestro valeroso Charro con las botas hechas un panal, por tanto agujero, se enteró que su líder moral el Andrés Manuel, se infartó y presto corrió a avisarle a doña Garga, buscando ésta le prestara unos fierros y poder ponerle una veladora pa´ rezarle unos padres nuestros y así pedir por la salud del líder Andrés. Pero al llegar a la vecindad se topó con que don Garraspeo, flamante  funcionario del PRI, convertido en secretario de deportes de salón (Futbol, Fut-americano, jaibol, y lanzamiento de bachicha) le andaba rentando su yegua Rosita a unos chamacos para que estos la montaran y explotó el Charro.
–¿Qué jijos de la tiznada le está haciendo a mi yegua pues, don Garraspeo? –bueno dijo más feo, pero hay niños leyendo esto y no queremos mayor daño, ¿verdad?
     Don Garraspeo reculó al ver molesto al Charro y retiró la mano, en la cual tenía una vara, con la que le estaba picando el cu… trasero a la pobre Rosita. Expreso una sonrisa de: ¡yo no jui!... Los chiquillos que esperaban turno de montar la yegua pegaron carrera hasta la esquina sin siquiera voltear.
–Mire nomás don Garraspeo, ¿a poco le está picando la cola a mi Rosita? –preguntó el Charro más sorprendido que enojado –el hombre regordete no quiso contestar y solo levantó los hombros al ver venir al Charro con ganas de golpearlo.
–Mi estimado Charro, no es lo que parece se lo juro…
–Sí, a güevo, ¡que caray! Don Garraspeo, usted era de izquierda y ahora trabaja en el PRI, ya le está picando el trasero a los animales al cabo ni se quejan y si mi yegua se queja bien la anda golpeando, edá.
–Le reitero mi juramento en base a los escrúpulos más intrincados de mi base partidista siendo los puntos candentes de mi democracia interior en la cual tengo un cívico valor poco furtivo y un séquito de ideas para normar la conducta estandarizada de mis acciones… –decía don Garraspeo atropellado, atisbando que el Charro no cambiaba de semblante, pero, si hay algo que tiene los políticos, es ser hábiles, es salirse por la tangente, al punto de que aunque sean culpables exigen una disculpa–. Le tengo una chambita de cuidador de puerta de una posada… en una primaria, ¿cómo la ve? –dijo don Garraspeo extendiendo el cuello. El Charro se miró las botas y su traje ya cateado y apretó los labios.
     Minutos después y sintiéndose comprado, el Charro estaba en una cancha de basquetbol de una primaria donde su inicial trabajo fue colocar sillas frente a un escenario improvisado, sillas plegables, es cierto. Y poco a poco fueron llegando los padres y madres. Todas encopetadas (las madres) y ellos (los padres) con gallos en el pelo y baba en el cachete. Fueron a sentarse de una forma mona, simple, educada en las sillas, cual buena educación, cual grata familia, sin escándalo y sin empujones; se llenaron todas las sillas. Allá la flaca larga con botas tacón de aguja. Acá la gordita fajada con pelo rizado y  saco hasta los zapatos. Por este lado la señora de treinta años, de buena figura, que a pesar del frío va con una blusita y una falda ceñida, admiración de los poco hombres presentes y envidia de las mujeres. (Las mujeres no se arreglan para los hombres, se arreglan para que las vean otras mujeres y se las lleve la fregada de envidia…) Decía mi abuelo.
     Para el Charro, fue sencillo mantener el orden hasta que empezaron los niños (con sus pasos de cuadrito, una pierna a la izquierda otra a la derecha y se medio balancean y como que cantan y como que se mueven y como que hacen algo) a bailar. Entonces la disposición de los padres, ya establecida se perdió. Uno sacó un celular y se acercó a grabar a su hijo. (Bueno en este país al hijo lo graban y al papá lo gravan)Otra presentó una tablet de 7 pulgadas; en la esquina una señora que durmió con chongo mostró una tablet de 15 pulgadas, y un padre con cara de poco amigos saco una cámara de 35 megapixeles, y de pronto surgió (aunque no lo crean) una señora con una tablet de 45 pulgadas, alta definición y tercera dimensión sin lentes. Se amontonaron, se pelearon por presumir a los hijos, alegando cual de los chiquillos hizo el ridículo más bonito y se acabó la fiesta. El pobre Charro nomás pelaba los ojos.
Adivinanza: ¿Qué soy, qué soy? 1.-Me visto de pipa y guante. 2.- Aunque tenga frío enseño mi figura o lo que fue mi figura. 3.- Cargo con una cámara de poca madre. 4.- Cuando empieza el evento bailable me voy hasta el frente a videar a mi hijo. 5.- Si sé la coreografía la hago con él, o si me sé la letra de lo que canta la canto con él…
Yo soy: Una orgullosa madre de un niño de primaría.
     No deje de leer las aventuras del Charro morado defensor del oprimido. Por cierto la idea de ¿Qué soy qué soy?, aparece en un programa de radio, Chispix Radio, 96.0 A.M. programa para niños dirigido por Teófilo, a quien no conozco pero le mando un saludo.
     PD. No le dieron bolo al Charro.







martes, 3 de diciembre de 2013

El Rincón bohemio del Bananas.

¡Virgen Santa de los sobacos abigarrados! Resulta que tenemos ahora sí, una actividad económica de pelos, gracias a eso que llaman El buen Fin. Diría Chava Flores, ¡Sí cómo no! Tomemos en cuenta que en los últimos años se han creado cuatro-cientos-mil empleos y se requieren mínimo un millón por año. Entonces digamos que andamos un poco retrasados en eso de la estabilidad económica. Ahora bien, andamos medio tristes,  por que gracias al “Buen Fin” me encharqué con un televisor de 10 mil pesos para pagar en 24 meses y mi aguinaldo es de  5 mil pesos, pero ya me adelantaron 2500, esto quiere decir: que debo dos años mi aguinaldo. Y peor aún, que ese televisor lo vi a 11,200 pesos hace 2 meses y ahora en el buen Fin lo compré a 10,920 pesos. ¡Sí! ¡Sí soy un estúpido!¡Padre por qué me has abandonadoooooo! ¡Toritoooooo! Lo admito: soy un pendejo.
     Quizá esté equivocado pero esto del buen fin, es una copia burda del Thanksgiving, bueno no del día de acción de gracias, pero sí, del dichoso blackfriday, donde las grandes bodegas ponen en los Estados Unidos de Norteamérica verdaderas ofertas, aquí en México: No. No señor, le venden a uno al mismo precio pero con plazos más largos, ¡hágame usted el gran favor!
     ¿Para qué compré el televisor de alta definición? Pos pa´ ver al TRI. “Hey, Hey, Hey, aquí está el TRI…” Sólo que para verlo tendré que contratar a SKy o Megalambre con esos paquetes medio leoninos. Si mi capacidad intelectual me diera para algo más que ver telenovelas de TVapesta o de Embovisa, si  fuera yo algo de inteligente y no le creyera a López Dóriga, no hubiera caído en el gancho. (sic)
     Con la euforia de mi pantallota, había olvidado que tenía que asistir al Teletón de Jalisco, a llevar unos compañeros de trabajo que tienen discapacitado el cerebro. Nos dejaron en una lista de espera peor que las del IMSS y a los recomendados los pasaron pronto, nos pidieron una cuota y aplicaron la chillona para el siguiente Teletón. Lucrar con el dolor ajeno no tiene madre y Televisa lo hace con la mano en la cintura y hasta le aplaudimos, ándale y lo pior los grandes empresarios van a dar su donativo millonario para darse publicidad, baños de pueblo y ganarse canonjías en el cielo, pero todo se lo deducen de impuestos. ¿Así cómo? Que les duela, que suelten de su bolsillo sin descontar los impuestos. ¡A ver!
       Me acordé con esto de mi santa madre, quien en aquellos ayeres incipientes de los famosos Teletones, creímos que en verdad Televisa lo hacia con fin altruista. Sacaba entonces la vieja unos doscientos pesos de su monedero y decía: toma lleva a depositar, algo es algo. Su servidor sacaba otro tanto y órale al  banco a depositar al dichoso 9999, 9999… y así como mi madre mucha gente se la cree y va a depositar lo poco que tiene. Pero bueno si creen lo de Laura Bozo… (sic) Pueblo sufrido, país tan noble. Ese es mi país. Aquí voy a recordar al gran Germán Dehesa quien decía: “Al mexicano le da el síndrome de Marga López”.
       Trate usted de contestar estás preguntas: ¿Si en realidad no es un asunto de empresa privada, por qué las otras televisoras no participan? ¿Si en realidad no es un asunto privado, por qué no piden para tantas instituciones que son 100% de beneficencia?  Como CARITAS, Fundacion Kristen, Nutreuniño… por poner un ejemplo. ¿Si en realidad no hay lucro por qué, los artistas cobran su partición en el famoso cierre del evento? En fin, si usted quiere donar vaya y surta una despensa y llévela a cualquier esquina de Guadalajara, van a sobrar mujeres y niños que le reciban con los brazos abiertos su donativo en especie.
     Bueno, hablemos de cosas peores. Las Chivas. Tanto se le jorobó al Vergara que trajera de nuevo al Güero Real, que lo cumplió. Segundas partes nunca fueron mejores, sino pregúntenle al Atlas cuando trajo de regreso a Lavolpe. Espero me equivoque, pero pinta feo el siguiente torneo de Chivas. El Chaflas, Chaflazteca. Al Atlas ya le pagan, órale no pos chido tu carrito. Que lo van a reforzar. Que ahora si van a ser campeones. Lo bueno es que ya no son los limosnegros. La selección, uf, con el piojito Herrera, tres partidos en el mundial, tres goleadas y pa juera. Les apuesto que nos toca en el grupo de Brasil. ¿Creen que soy malinchista? Niguas. Amo a México, pero con lo bien que planeamos a futuro en este país, pelas. Parece que tenemos memoria ateflonada, 2 partidos contra un equipo más malo que: ¡él que le pegó a Cristo!, y ya va al mundial Herrera. ¿Qué por que es campeón? ¡Por favor si estaban a dos minutos de perder el título contra el salitre de la Cruz Azul. Fue Chiripa. Y ahora no se aguantan esos aguiluchos. Bueno bien por ellos y bien por el Atlas que ahora si van a tener refuerzos.
      Y llegó la FIL. Feria Internacional del Libro. En Guadalajara. Invitado: Israel, y su pie sobre Palestina. Ah no es de ahora esto, no señor, es de muchos, muchos años, desde que les prometieron tierra y se apoderaron de ella recalcándoles a cada instante que tenían que estar agradecidos por haber sido sacados de Egipto de su estado de esclavitud. Y la FIL, traspiraba soberbia, y un cerco de seguridad impresionante. ¡Hasta los calzones me revisaron y ya me andaban sacando de la Expo Guadalajara que por que traía una bomba ahí, ahí, ahí, es cierto que comí frijolitos pero no es para tanto. Tengo poco contacto con gente judía, creo que debo de tratarla más, por eso no voy a dar mi opinión sobre ellos, pero la verdad era tal la arrogancia de los que observé. En fin. ¡Bendita Literatura! Quedé pobre con los libritos que me agencié. Oiga que caros y luego pa´ lo que duran… bien me dijo un amigo te voy a regalar un libro que tardes en leer, y yo le dije: si la biblia me la he leído un par de veces en poco tiempo. Burlándome pues. Farolón que es uno. Y ¡zas! que me regala la Sección Amarilla.
                             Me despido con el corazón hinchado o henchido. ¡U d G! ¡UdG! ¡UDG!
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