El Charro morado
Adventure´s
Por: Noé Reyes
Chamba es chamba.
Nuestro valeroso
Charro morado se vio en la disyuntiva de seguir trabajando en la vecindá “La
Herradura” en Tlaquepulque, o bien emigrar a una ciudad vecina. El problema
esencial era que don Garraspeo pronto estaría comiendo del erario público y
doña Garga fungiría como una esplendorosa secretaria de su marido, esto
provocaría al Charro una disminución sería de su ingreso. (Es un decir, con
doña Garga no le faltaba de comer, ni de vestir, ni el cable, ni televisión, ni
pastura pa´ la yegua…) Al irse como mecanógrafa de su conyugue, el Charrito
tendría que mover las tepalcuanas y trabajar en otra cosa y no sólo de portero.
Además no le habían dado los famosos quinientos pesos en Sopriana. Primero: aún
no depositan, luego aún no califican la elección, y después… “pos no ha tomado
protesta”. Y los tostones en el limbo.
¿Quién se los quedó? No sabría decirlo… Todo provocó la partida del Charro
morado a buscar trabajo a las ciudades de: Golden
Hills and Boston-Tonala. Loma-dorada y Tonalá pues.
Un
genio, un verdadero genio el defensor de la prole, dijo: “Pos o´nde trabajar
que no sea pesado, den buenas propinas y coma mucho; El Pollo Chepe”. Y ahí fue
el ejemplo de los pobres. En el Pollo Chepe son rápidos pa´ contratar y en un
tris estaba repartiendo pollo embarazado el sultán de la honestidad. Sorry, en
vara asado, y en vez de moto andaba a todo jamelgo, a galope tendido en su
yegua Rosita. Las tres primeras entregas fueron divinas, sublimes, excelentes,
de poca madre, pero en la cuarta el pedido lo entregó sin una… alita. En la
quinta entregó sin muslos y la sexta sin el agua de horchata. Quejas, quejas
quejas, cuando no se quejara el mexicano. ¡Ah nos hicieron fraude! ¡Ah nos
cobraron mucho impuesto! ¡Ah perdió el Atlas!¡Ah nos faltaron piezas de pollo!
Válgame el grandísimo, la quejadera. Y lo corrieron. Nos impusieron un
presidente y no la hicimos de tos, nos aplica Televisa la: pague usted mis
impuestos, y no la hacemos de tos, nos quitan medio terreno para darle paso a
un nuevo periférico y no la hacemos de tos, pero eso sí, nos falta una muslito
al pedido del pollo y aí ta´ luego lueguito el telefonazo. “Oígame don pollero,
me faltó la pechuga y el agua pa´ que resbale”. A buscar chamba otra vez. Hasta
eso, le dieron medio pollo al Charro y medio a la yegua.
El
gran héroe arribó cabizbajo a la vecindá. Allí el Che perma lo miró desganado.
—Vos andás con la
cobija arrastrada che —le dijo.
—No me duró nada la
chamba mi Che perma, la canija hambre —dijo y aventó el sombrero a la cama.
El Che lo dejó sentarse y luego en
tono malicioso le comentó: —vos no lees mucho, no sabés historia, no conocés
trato tranquilo, hablás como si le platicaras a tu yegua… ¡Che, pedile trabajo
a don Garraspeo, como asesor del PRI.
El Charro lo miró con desgano, se
tiró a su catre, pasó sus manos sobre su cabeza, cruzó las botas y comentó:
—No, mi Che,
dejemos a don Garraspeo con sus ondas
políticas, si doña Garga anda diciendo: este no sirve pa´ nada, pos pa´ la
política sí ha de servir. Mejor le voy pensando en inscribirme pa´ esos de la
Academia, o esos de la voz México, ¿No cree mi Che?
El Che arqueó la ceja. “Una cosa es
aguantar al Charro cantándole a la yegua y otra oírlo de corrido”.
—Me gustan tus
ganas de triunfo Che –Charro y ¿sabés una cosa? Ahorita te consigo trabajo. Y
zas. Cual rayo salió el Che-perma a la calle.
Mientras tanto nuestro valeroso
héroe reacomodó su cuerpo en el catre, estiró las piernas, bostezó y puso
atención en sus botas. “Quien tuviera de esos poderes que con nomás mirar las
cosas se mueven, ansina le echaba ojo a las botas y salían disparadas pa´ fuera
de mis patas.
Se quedó dormido.
Soñó cantar en
Televisa. En TV Azteca. Ser un cantante con premio. Nomás con premio porque de
los que salen de esos programas nadie se acuerda.
Medio despertó,
volvió a mirar las botas: —¡Salgan! ¡Vuelen de mis pies!
Imaginó estar
rodeado de muchas actrices. “¡Hombre en una de esas me hacen presidente! Total
si pudo el Fox y el Peña, yo por qué no!”
Atisbó las botas again.
¡La fuerza está
conmigo muévanse mendigas botas!
Miró y miró las
botas y por más ojos: pelones, grandotes, abiertos y demás, las botas siguieron
en su sitio.
Llegó el Che perma cargando una
botarga de Mr. SIMI.
—¡No, no, no, no
estás fregado Che perma, nomás yo no me voy a meter en eso, ni lo mande Dios!
Ayer todavía se vio
una botarga de Mr. SIMI bailando El Son de la Negra con un sombrero de Charro
color morado.
No deje de leer las
aventuras del Charro morado, defensor del oprimido, y recuerde ya volvemos al
PRI: “Cuanto pa´ no alegar”.
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